Real Madrid
Real Madrid
l Madrid de los galácticos
La llegada de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid trajo consigo un cambio de modelo económico y de estrategia de mercado. Tras su victoria electoral en el 2000 presentó a Figo, el año siguiente aterrizó en el Bernabéu Zinedine Zidane, en 2002 fichó a Ronaldo, en 2003 le puso la blanca a David Beckham y en 2004 fichó a Michael Owen. Un derroche de grandes nombres para un equipo que se conoció con el sobrenombre de Galácticos.
EL FICHAJE DE CRISTIANO RONALDO
En verano de 2009 Florentino Pérez regresó a la presidencia del Real Madrid y lo hizo a lo grande. Récord de gasto, presentaciones con el Bernabéu lleno, un desfile de estrellas (Kaká, Benzema, Xabi Alonso) y la guinda del pastel, el fichaje más caro de la historia hasta ese momento, Cristiano Ronaldo. El portugués cambió el Manchester United por el Real Madrid a cambio de 96 millones de euros y desde el "1, 2 y 3 Hala Madrid" de su presentación se ganó a la afición del Bernabéu a base de goles.
Con 451 goles en 438 partidos, a más de un gol por encuentro disputado con la camiseta del Real Madrid, Cristiano Ronaldo tiene su nombre escrito con letras de oro en la historia del club blanco. Máximo anotador y máxima figura de la segunda época dorada del equipo, logró dejar su huella a la misma altura que la de Alfredo di Stéfano, el hombre que cambió para siempre la historia del Real Madrid.
Se agota el papel para escribir todas las marcas, registros y récords que batió en el club blanco y se agota la imaginación de pensar cuándo vendrá alguien que sea capaz de igualar sus números. Su duelo con Messi ha sido, probablemente, el más electrizante de la historia de este deporte y ha llevado la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona a un estadio superior.
LA DÉCIMA
Tras años de sequía en Europa, de fracasos europeos que minaban la moral del aficionado madridista temporada tras temporada, en 2014 llegó la opción de redimirse y reescribir la historia. Y frente al Atlético de Madrid, nada menos. La Décima se había convertido en una obsesión para el club y la final de Lisboa era la ocasión perfecta para bordar el 10 en la manga de la camiseta, ahuyentar fantasmas y volver a llevar una Orejona al museo del Bernabéu.
La final fue de todo menos idílica. Un error de Casillas propició el gol de Godín con el que se llegó al tiempo de descuento. Kuipers marcó cinco de añadido y el Real Madrid se volcó sobre el área de Courtois, mientras la afición del Atlético de Madrid ya saboreaba las mieles del triunfo perfecto, su primera Copa de Europa y con el eterno rival enfrente. Pero cuando se consumía el tercero de los cinco minutos de añadido Luka Modric botó un córner al corazón del área que Sergio Ramos cabeceó a la red. Probablemente el gol más repetido en la historia del club blanco, seguramente la cifra que con más claridad recuerdan sus aficionados, ese minuto 92.48 en el que el balón besó la red de la portería rojiblanca.
En la prórroga, con un rival física y anímicamente hundido, el Real Madrid hizo tres goles más, obra de Gareth Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo. Una final histórica que significó un punto de inflexión para el conjunto madridista, que recuperó el trono europeo y que, lejos de escribir un punto final con la consecución de la Décima abrió una nueva página de gloria futura.
Las tres Champions consecutivas
La temporada siguiente planteó un reto. Ningún equipo, desde que la Copa de Europa cambió de formato en los años 90, había sido capaz de revalidar el título. La campaña blanca fue sensacional, ganó la Liga y se plantó de nuevo en la final de la Champions tras dejar por el camino a Nápoles, Bayern y Atlético de Madrid en las eliminatorias. En Cardiff esperaba la Juventus, que no fue rival para un Real Madrid que dio una de las mayores exhibiciones que se recuerdan en una final reciente y goleó 4-1 a los italianos. Los blancos lograron así reeditar el campeonato logrado un curso antes, por primera vez en la era Champions.
Pero no quedó ahí la cosa. En 2018 la historia se volvió a repetir. El Real Madrid volvió a llegar a la final, dejando en el camino a París Saint-Germain, Juventus y Bayern. A Kiev llegó también el Liverpool de Klopp, que se vio lastrado por la penosa actuación de su portero Karius, aunque la final también será recordada por el gol de chilena de Bale y por ser el último partido que disputó Cristiano Ronaldo con la camiseta del Real Madrid. Un triunfo más, 3-1, para cerrar un trienio dorado con un logro inédito en el fútbol moderno. Tres Champions consecutivas para la sala de trofeos blanca.
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